lunes, 31 de julio de 2017

A mis nietas, ante el incremento de la Misandria.


Como carta abierta a mis nietas, ante el incremento de la Misandria.

Mis nietas queridas: No sé hacia dónde va a ir el mundo en vuestra vida, lo que si se yo es hacia donde ha ido, en la mía; llena de cambios, que no ha sido grandes cambios siempre, pero, sí que se han acelerado en los últimos tiempos. Cuando yo tenía la edad de las más pequeña de vosotras, solo se escribía con una libreta y un lápiz o una pizarra y una tiza. Para sumar se utilizaba un ábaco, seguro que no lo sabéis a que me refiero. O lo hacíamos con los dedos. Ello potenciaba nuestra imaginación, ahora con las calculadoras, el Internet y los móviles, parece que ya lo tenéis todo resuelto.
Había, muchas cosas distintas y muchas que han cambiado. En mi época a los padres se les tenía respeto y, a algunos, temor; eso no era bueno, pero de ahí se ha pasado, a que ahora, las mayorías de los padres les tiene temor a los hijos y eso tampoco es bueno. Quiero que sepáis por qué ha pasado eso, pues es importante, Yo, os estoy hablando, como abuelo y entre vosotras y yo hay una generación. Esta generación intermedia se ha dedicado a dar a la siguiente todo, lo que ellos no recibieron, han procurado criaros entre algodones. Y eso, tampoco es bueno. Cuando a un ser se le protege demasiado se le debilita, pues se le evita el crecimiento, que se consigue resolviendo los problemas de la vida y haciéndose consciente de los propios actos. Entonces, cuando estos "sobreprotegidos" tiene un problema, con echar la culpa a los demás parece que lo resuelven, pero no es así, porque se repiten las causas que ocasionaron y los problemas se repiten una y otra vez.
Recuerdo, a una madre protectora que, cuando su niño se pegaba un cabezazo contra la esquina de la mesa y el niño lloraba, la madre venía y le pegaba golpes a la esquina y decía: “mala, mala que le has hecho daño a mi niño”, el niño se creía defendido, pero poco después volvía a pegarse otro cabezazo y volvía a llorar para que su madre pusiera orden y también para que le prestara atención. Ocurrían dos cosas, el niño mantenía el poder sobre su madre: la manipulaba para que lo atendiera y defendiera. Y a la vez, su comportamiento masoquista, se le afirmaba; y éste los generalizaba, con otros muchos comportamientos negativos de la vida. Con el tiempo este niño ya mayor era incapaz de defenderse solo.
Recuerdo, una madre, de mi generación que tenía dos hijas, a la menor con veinticinco años la acompañaba a la universidad y ella les pedía los apuntes a los compañeros para que su hijita no se atrasase en la clase; es un caso extremo, pero real y sirve de ejemplo de los que las madres sobreprotectoras son capaces de hacer con sus tiernas hijitas, que nunca maduraran. Luego esta tierna criatura no se buscó novio y se hizo lesbiana. Porque, otras de éstas la calaron y la convirtieron en presa fácil.
De este ejemplo, he conocido a bastantes más que han caído en “manos de monjas”, después de haber fracasado en su matrimonio. En esto hay una verdadera red de encubierta perversión, tras “la ayuda a las desvalidas”. Y, bastantes casos he conocido, por los años que he dedicado a dar talleres de crecimiento personal. Tuve otro caso en que una mujer, ya en los cuarenta, se había casado con un hombre muy rico. Y, pasados dos años de novios, se casó con él; y el hombre tan rico y, además tan guapo, no la había tocado; ni lo hizo, después de bastante tiempo de estar casados; entonces ya no pudiendo aguantar más le pidió explicaciones; y él dijo que es que era gay. Por lo que ella decidió divorciarse y a causa de ello se sintió mal y vino a un taller. Yo le pregunté, de cómo no se había dado cuenta en tanto tiempo, en que habían estado de novios, de las inclinaciones del él; y ella me dijo que, es pensaba que él actuaba así porque la respetaba.
Cuando se separó se fue a vivir otra vez con su madre que era muy religiosa, la quería mucho y le había hablado mucho de respetos y más cosas.
Ahora, se habla mucho de respetos y de abusos y sobre todo de derechos. Pero poco del sentido común. En nuestra España y por lo que estoy oyendo también en más países. Se está sobre protegiendo a las mujeres y eso las está debilitando, por una parte y por otra les está dando alas para que abusen en su lucha por el poder dentro de la pareja. Y, lo que es peor, se está creando la idea de que todos los hombres son maltratadores. No se habla de violencia de género, sino de Violencia Machista, como si no existiese la violencia por parte de la mujer; que la mas de las veces suele ser soterrada y poco demostrable, pero no por ello inexistente.
No es ésta la solución, aunque ya poca tiene. Se ha creado un Pacto de Estado, en este país; que genera miles de millones de euros, para evitar las muertes y el abuso, sobre las “indefensas mujeres”. Además, quieren adoctrinar a los hombres desde jóvenes hacia una verdadera sumisión a la mujer. Vamos, quieren cambiar radicalmente la tortilla Y, con esos dineros no van a sacar beneficio más que los intermediarios; abogados, asociaciones feministas y políticos, pero no van a cambiar nada.
Un hombre cuando es acosado y no tiene salida, no se va a las emisoras a llorar pues, cuando ya no puede aguantar más, mata a la pareja y luego él se mata. Ese comportamiento nunca es femenino. Claro que hay maltratadores, pero tienen que ser las mujeres las que no se enganches con ellos.
Son las mujeres, las que no deben engancharse con los maltratadores; son las mujeres las que tienen que ser responsables de sus vidas; son las mujeres las que deben madurar. Y, no culpar a la esquina de la mesa, cuando se dan un cabezazo. Pues la mesa va a estar siempre ahí.
Es toda una lucha de géneros, que mal arreglo tiene sino se cambian las ideas, si no se empieza a hacer a las mujeres responsables de sus vidas, en vez de culpabilizar a los hombres de sus desgracias.
En mi época, los casos de muerte por violencia, en las parejas, se podían contar con los dedos de las manos; ahora tendremos que usar el ábaco. Y, todo ha comenzado, desde que publicaron una “Ley de Igualdad” que, da distinto trato, a cada uno de los géneros.  
Mis queridas nietas, sois bastante inteligentes, nunca caigáis en la trampa de responsabilizar a la pareja por vuestros males. La inteligencia ha de servir para encontrar soluciones a los problemas, cambiando uno mismo y no esperando que el otro cambie. La inteligencia también ha de servir para estar solo con quien uno desee. La inteligencia también ha de servir para ser libres y para no dejarse llevar por movimientos sociales o políticos que, solo buscan su propio beneficio.
El Abuelo, que os quiere.